La experiencia de fortalecer los proyectos cooperativos

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Estudiantes de la Facultad Regional Paraná de la UTN, coordinados por los ingenieros Daniel Pérez y Horacio Hollman, realizaron una experiencia de alto impacto social, en contacto directo con seis cooperativas textiles de la provincia de Entre Ríos, integrantes del Programa Cobijar que impulsa el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia.

A mediados del año pasado, los estudiantes de la carrera Ingeniería Electromecánica, Fernando Benítez, Lisandro Blasón, Jairo Cuscueta, Diego Herrlein y Dino Tommasi, comenzaron a recorrer las instalaciones de por los menos seis emprendimientos cooperativos textiles, nucleados en el programa Cobijar.

El propósito era realizar un diagnóstico según criterios de higiene y seguridad, para luego ofrecer una serie de instrucciones que cooperaran en mejorar la seguridad de los trabajadores, como así también los modos de producción y sus resultados concretos.

La relación directa con la realidad de los cooperativistas, la observación de su realidad laboral, en función de los recursos a mano y la infraestructura disponible, les brindó a los estudiantes las herramientas necesarias para interpretar claramente los caminos a seguir a fin de lograr mejoras significativas y de modo muy austero.

Esa experiencia y una capacitación en el mismo sentido, es justamente lo que ofrecerán este sábado 1 de julio los estudiantes de esta casa de estudios en el “III Encuentro de Cooperativas Textiles del Programa Cobijar”, que tendrá lugar en el Centro Cultural y de Convenciones La Vieja Usina.

En la oportunidad, no solamente estarán presentes los seis talleres textiles que estuvieron involucrados en el proyecto que llevaron adelante los estudiantes, coordinado por Pérez y Hollman, sino que además estarán las otras nueve cooperativas que trabajan en el marco de Cobijar.

Iluminación y riesgo eléctrico; orden y limpieza, elemento de protección personal y ergonomía, serán los temas desarrollados por los estudiantes en la capacitación que se realizará este sábado.

EXPERIENCIA.

Antes de la capacitación que ofrecerán en la Usina, los estudiantes, junto a uno de los coordinadores del proyecto, el Ing. Pérez, y el director de Hábitat Popular del Ministerio de Desarrollo Social, Juan Manuel Arbitelli, analizaron el resultado del trabajo realizado.

La experiencia fue intensa. El grupo visitó seis cooperativas: estuvieron en Villa del Rosario, Diamante, Nogoyá, Ibicuy y Aldea Eigenfeld. Observaron in situ el modo de trabajar de los emprendedores y las condiciones en que lo hacen. El sistema es el siguiente: las cooperativas reciben la materia prima desde el ministerio, realizan en sus galpones las piezas requeridas –antes eran cobijas, pero se fue diversificando en ropa de trabajo, uniformes, ropa de niños, blanquería-, entregan el resultado obtenido y vuelven a empezar.

Algunas de las cooperativas ya adquieren su propia materia primar sin asistencia del Estado. El propósito es justamente lograr que funcionen por sus propios medios. Y en ese sentido, mejorar los procesos, explicaron los alumnos, resulta fundamental.

El escenario que se encontraron no se diferenciaba demasiado entre una instalación y otra. La situación se veía, por lo menos, delicada.

“Lo primero que vimos fue un panorama algo desordenado, teníamos idea que podía ser de esa manera, pero no así”, expresó Fernando Benítez y luego fue enumerando problemas junto a sus compañeros: “Se veían máquinas junto con materia prima, una pila de frazada de polar al lado de la cocina a gas, por ejemplo, había problemas en el orden de las máquinas y se veían muchas dificultades para optimizar el espacio”.

Se fueron tomando a apuntes de cada una de las situaciones. El paso siguiente fue dividirse en tres grupos. Cada equipo trabajó en dos casos.

“A partir de relevamiento se analizó la situación y se hizo un plan de mejoras que se comunicó a través de la capacitación”, detallaron.

El proyecto terminó formalmente con la devolución realizada por los estudiantes a cada una de las cooperativas.

“En general estuvieron muy bien predispuestos, la idea es concientizar, que esté bien claro que tienen que cuidarse ellos y hacer mejoras continuas, porque en caso contrario se pueden generar accidentes o demoras en la producción o bajás en la productividad”, señalaron.

Los resultados obtenidos y la energía del intercambio, provocó nuevas iniciativas en los estudiantes, que ya trabajan sus proyectos finales en vinculación a la tarea de las cooperativas, pensando en maquinaria que les puede ser de utilidad para lograr mejores rendimientos.

“Para nosotros es fundamental porque en el avance del programa, sabíamos que seguridad e higiene era un tema pendiente y necesitábamos diagnosticarlo y no teníamos como, el trabajo de la Regional Paraná en ese sentido ha sido muy valioso”, señaló Arbitelli.

“La idea era profesionalizar un poco más la tarea y darle un marco de conocimiento para mejorar el aspecto de seguridad e higiene y se ha logrado muy bien”, apuntó el ingeniero Pérez.