Un egresado de la FRP, entre los destacados del país

Alberto Esteban Rousseaux, egresado de la carrera de ingeniería electrónica de la Facultad Regional Paraná de la UTN, fue seleccionado por la Academia Nacional de Ingeniería y será distinguido entre los mejores egresados de todas las ingenierías del país, en el acto que tendrá lugar el próximo 1 de diciembre, en el Aula Magna de la Academia Nacional de Medicina.

La Academia Nacional de Ingeniería, desde 1993, otorga un premio orientado a distinguir a los egresados sobresalientes de las carreras de Ingeniería que se dictan en universidades del país, sean nacionales, provinciales o privadas, reconocidas por el Estado Nacional. Se trata de evidenciar públicamente a quienes se hayan destacado por su capacidad y dedicación al estudio durante su carrera universitaria, alcanzando un nivel sobresaliente.

Los candidatos considerados para estos premios deben ser ingenieros egresados con un promedio igual o superior a ocho puntos y que los hayan realizado, como alumnos regulares, en los años establecidos como normal para la carrera. Entre esos casos se enmarca, de modo muy claro y con holgura, el recorrido académico de Alberto Esteban Rousseaux, más conocido en la Facultad Regional Paraná de la UTN por su apodo: Beto.

Beto Rousseaux finalizó su carrera de ingeniería electrónica en 2017 con un promedio de 9.29 y participará, como egresado, en el próximo acto de colación de la facultad. En todo su recorrido académico, la nota más baja de Beto fue un 7.

“Para nosotros es un orgullo que un egresado de nuestra casa reciba una distinción de estas características, el año pasado le había tocado a Martín Campognoni y ahora a Alberto Rousseaux. Ellos, de alguna manera, representan el trabajo y el esfuerzo que realizan miles de estudiantes que se desarrollan en nuestra casa, donde también juega un rol central la tarea de docentes y no docentes, de toda la familia de la facultad”, destacó el decano de la FRP, Omar Berardi.

DISTINGUIDO.

Paranaense, de 25 años, vecino de la facultad –vive con su madre y sus hermanos en su casa de calle Garrigó-, el egresado distinguido deberá viajar a Buenos Aires el próximo 1 de diciembre para participar del acto protocolar de entrega de premios en la Academia Nacional de Medicina.

“Es el día del cumpleaños de mi mamá el 1 de diciembre, así que un regalo para ella ya lo tengo resuelto”, dijo Beto Rousseaux, en diálogo con el área prensa de la FRP, a la hora de expresar su satisfacción y su alegría.

“Primero me parece muy bien el tema que se le dé impulso, con esta distinción, a los que estudian ingeniería, más allá de que en este caso me toque a mí”, señaló. Y dijo además que “si fui seleccionado y logré determinadas notas es porque me encantaba estudiar, yo estudiaba para aprender, no para aprobar, con más razón recibir esto me motiva a seguir aprendiendo y a seguir creciendo”.

RECORRIDO.

Beto Rousseaux finalizó sus estudios secundarios en 2011 en la Escuela Del Centenario, en Paraná. Como siempre tuvo mucha facilidad para la matemática, pensó en seguir bioingeniería pero cuando se puso a analizar más a fondo esa alternativa creyó observar que su camino se dirigía hacia la parte de “circuitos”. Investigando sobre el asunto, eligió inscribirse en la Regional Paraná de la UTN para estudiar ingeniería electrónica.

“A mí en la escuela me iba bastante bien, tenía una buena base, pero el primer año costó y fue muy importante el modo en que nos motivaban Tino y Dorita Berutti, eso sumó un montón”, recordó el ingeniero, que más allá de un trayecto impecable en la carrera tuvo sus cavilaciones, sus instancias de duda.

“Todo lo que fueran materias básicas, física y matemática, me iba bastante bien. Pero al momento de rendir taller de electrónica fue un punto de inflexión, porque ahí estaba a fondo en la carrera y me costaba, cuando entendí y me gustó, ya la motivación me llevó derecho a todo”.

Beto Rousseaux hizo su práctica profesional en una empresa de la zona, RETSA y cuando finalizó su tarea en la firma le pidieron que deje sus impresiones, sus ideas.

“Yo les dije que me había encantado la experiencia, pero que veía difícil encontrar empresas para trabajar que se dediquen al desarrollo, que era lo que me interesaba. Ahora estoy haciendo eso y en esa empresa, trabajando en desarrollo y la verdad es que no puedo pedir más, estoy muy feliz con eso”, concluyó.

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