Adrián Borghello: conciencia y resultado del esfuerzo

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Adrián Borghello cursa tercer año de ingeniería civil en la UTN Paraná. Es nacido en la ciudad y tiene 23 años. Días atrás, representando a esta casa de estudios en los Juegos Universitarios Regionales, subió en dos oportunidades al máximo escalón del podio, en dos pruebas de natación: 50 y 100 metros mariposa. Breve biografía de un estudiante de ingeniería con historia en la alta competencia.

A través de redes sociales se pudieron ver alguna de las imágenes que retratan al nadador en el primer lugar del podio en los Juegos Universitarios Regionales que tuvieron lugar en el CENARD, en la Ciudad de Buenos Aires, hace poco más de una semana.

Adrián Borghello ya había tenido experiencia en esas alturas. En 2015 logró el campeonato nacional en 200 combinados. Pero hay más historias de ese tipo y recuerdos que provienen de la emoción que significa tocar primero el pontón de llegada, cuando el impulso trasciende los pocos segundos de carrera empecinada, sino que vienen de un entrenamiento exigido por las demandas y la ilusión del deporte de alta competencia.

Digamos primero que Borghello empezó a nadar en el Club Atlético Estudiantes a los 7 años. Y que ya a los 13 consiguió su primer título argentino en 100 metros pecho.

Durante tres años (entre 2008 y 2011), integró la selección nacional juvenil y participó del Sudamericano de Mar del Plata en 2009. También representó al país en sudamericanos escolares y en la Copa Austral que Argentina disputa con Uruguay y Chile.

En 2013, luego de finalizar sus estudios secundarios en el Instituto EDUPRO, Borghello se inscribió en la UTN Paraná y comenzó a estudiar ingeniería civil.

La disciplina del deporte, analiza ahora, fue una herramienta vital para su etapa universitaria. “Nosotros entrenábamos todos los días, dos veces por semana íbamos a nadar a las 5 de la mañana antes de entrar al colegio y ya a las 4 de la tarde teníamos gimnasio. La rutina que seguro aquel que hizo deporte de alta competencia, conoce. A mí, todo eso, me enseñó algo muy importante: 24 horas le sobran a cualquier persona para hacer todo lo que quiera”.

El ingreso en la universidad resultó mejor de lo esperado, pero para garantizar los resultados Borghello dejó la natación en un paréntesis que no pudo extender por demasiado tiempo.

“Volví a entrenar en 2014, sobre todo por necesidad, algún tipo de adicción al sacrificio; volví por sentir ese cansancio que te da la endorfina más linda de todas”.

La exigencia en los dos andariveles, piensa, fue “un choque de mundos”. Así todo, dice, “en 2015 me tomé más tiempo para entrenar y salí campeón nacional universitario en 200 combinado”.

 

CAMBIO DE PLANES.

Si uno escucha por ahí que un pibe de 21 años, con carrera universitaria en marcha, resuelve postergar sus planes por un tiempo e inscribirse en el Servicio Militar Voluntario, se puede preguntar ¿qué le pasó?

La energía de Borghello y su modo de narrar su experiencia, hace que la decisión suene en consonancia con su modo de ver, sentir y elegir. Quería tener esa experiencia. Y punto.

Durante seis meses fue soldado en el Regimiento de Infantería N°1 de Patricios.

“Yo esperaba más inteligencia del ejército, que valoren más las capacidades. Pero me hizo recordar mucho el esfuerzo de levantarme temprano, al sacrificio de entrar, pero hay que cumplir órdenes, tener disciplina”.

Luego de vislumbrar que la carrera militar no era su camino,  volvió a la facultad y a la natación. En 2017 empezó a cursar tercer año y se anotó en el regional universitario y clasificó en dos pruebas. Además, dio clases en una escuela secundaria, comenzó a enseñar natación en el Club Talleres y a tomar alumnos particulares en física.

Este 2018 arrancó con buenas noticias. En los Juegos Regionales, donde compartió la experiencia con Lautaro Mesa -estudiante de electrónica de la UTN Paraná que logró una muy buena performance en salto en alto- se dio el gusto de subir dos veces al primer lugar del podio.

“Había un nivel no tan elevado como la primera vez que fui, pero sí muy competitivo. Logré ganar porque tenía muchas ganas y la voluntad de siempre. Pero no esperaba tan buena performance”, confiesa.

Ya finalizando el recorrido de su trayectoria deportiva y los caminos que a veces asoman por lugares insospechados, Borghello reflexiona, casi que piensa en voz alta: “Me di cuenta que la vida te sorprende constantemente. Las oportunidades siempre están, es cuestión de subirse al tren y animarse”.