Los desafíos de la educación que viene, según un especialista

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Uriel Cukierman es Ingeniero Electrónico, especialista en Sistemas de Información y master en Tecnologías de la Información por la Universidad Politécnica de Madrid. Se desempeña, en la actualidad, como docente de Comunicaciones y Redes en la carrera de ISI en la Regional Buenos Aires de la UTN. Tiene una extensa trayectoria como investigador y docente que incluye la publicación de tres libros y más de 40 papers, entre otros.

Durante dos jornadas, Cukierman ofreció un taller para docentes en la UTN Paraná orientado a trabajar sobre un aspecto clave en el futuro inmediato de la universidad y, particularmente, en las carreras de ingeniería: educación basada en competencias.

“Es su tema que está muy presente en la actualidad porque el nuevo estándar de acreditación de las carreras de ingeniería que aprobó el Confedi está en esta línea”, explicó el experto en diálogo con el área Comunicación y Prensa de la UTN Paraná.

En el mismo sentido, Cukierman advirtió que “este tipo de talleres son necesarios, por un lado, para concientizar y formar a los docentes en las cuestiones que tienen que ver con educación basada en competencias y, por el otro, para que llegado el momento puedan implementar estas herramientas de una manera eficaz”.

-¿Cuáles son las dificultades que observa para comenzar a desarrollar esta forma de trabajo?

-La principal dificultad es que no es algo que se puede transmitir. Estamos explicando que lo importante es lo que pueden aprender los estudiantes y en este caso los docentes. Se trata  de aprender haciendo y de un aprendizaje centrado en un estudiante activo. Implica que estemos siempre pensando cómo hacer para que el estudiante aprenda más y mejor y que lo haga de una manera activa. El modelo no es que permanezcan sentado durante dos o tres horas escuchando al profesor.

-¿Cómo se refleja en el aula la implementación de EBC?

-Deberías darte cuenta rápidamente en un aula si se está implementando esto por varias características: uno, porque deberías ver mayoritariamente a los estudiantes participando, ya sea en actividades propuestas por el profesor, resolviendo ejercicios o trabajando en grupos. No debería ser un aula con los estudiantes sentados mirando hacia adelante. Claro que para eso el profesor debe diseñar actividades  que permitan implementar esa metodología. Es decir, que no se concentre la propuesta en lo que explica el docente al frente del aula sino que proponga la participación activa de los alumnos, ya sea investigando en internet, resolviendo problemas en conjunto o haciendo trabajo en equipo…

-¿Cuál es la interpretación de lo que sucede y conduce a proponer esta forma de trabajo?

-Hay muchos factores, pero uno de los más importantes tiene que ver con la industria y los empleadores donde van a ir a trabajar nuestros graduados. Desde esos sectores manifiestan que en la mayoría de los casos nuestros graduados tienen el conocimiento técnico, pero en muchos casos no lo saben aplicar. O aún, cuando lo saben aplicar, le falta lo que se llama las competencias blandas: no saben trabajar en equipo o no saben comunicarse efectivamente. Faltan cuestiones de liderazgo o de creatividad. Saben de teoría, pero no saben cómo aplicarla o cómo desenvolverse en un ambiente laboral.

-¿Por qué cree que las carreras de ingeniería no alcanzan una matrícula más amplia y concordante con las necesidades concretas del país por caso?

-En general creo que tiene que ver con que ingeniería es difícil y, convengamos, hay carreras más fáciles. El que busca un camino sencillo a través de una profesión medianamente lucrativa elige otras propuestas. Más allá de eso, hoy por hoy, independientemente de las coyunturas particulares, es inimaginable el futuro sin ingenieros. Es más, hoy se habla que uno de los desafíos más grandes para los profesionales de todo tipo es la automatización, el reemplazo de los puestos de trabajo por máquinas. Y es ahí donde los ingenieros van a tener un rol todavía más importante, porque en sectores donde hoy los ingenieros no aparecen van a aparecer de la mano con la automatización.

La salida laboral de los ingenieros, acá y en cualquier país, está garantizada. De qué va a depender, claro, de la capacidad de la persona. Si no sos un buen profesional, no te va a ir bien. Si te formás y se desarrollás bien, seguro vas a tener trabajo. Entonces cuando le hablás a un pibe de ingeniería, bueno puede ser que no sea su vocación y está fantástico. El problema es la generación de vocaciones. ¿Cómo se generan las vocaciones? En algunos casos por razones familiares, por cuestión de imagen pública, por un montón de factores. Pero cuando a vos algo no te aparece en el radar difícilmente se te ocurra hacer eso. Vos ves jugadores de futbol todos los días, ves periodistas todos los días, pero no ves ingenieros todos los días, entonces no se te aparece en el radar y si te aparece, te aparecer estereotipado. Lo que están haciendo otros países, primero, es desmitificar la visión esa anquilosada, cuadrática del ingeniero, porque no es cierto. Es un trabajo que hay que encarar a nivel social. Llevarle a los chicos la visión de lo que hace el ingeniero y como puede transformar el mundo.