Patricia López: “Investigar fue una devolución a la universidad pública”

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Egresó de ingeniera en el 89 pero nunca se fue de la Facultad. En este diálogo revela su pasión por la docencia y el estudio. A meses de su jubilación, relata su recorrido, las satisfacciones que le dio la UTN Paraná y las grandes experiencias de su carrera.

No es un gesto habitual: el 14 de mayo, en el día de su cumpleaños y a poco más de un mes de jubilarse, Patricia López recibió una atención afectuosa de sus alumnos. En el aula, ese día, los estudiantes la esperaron con una torta y el feliz cumpleaños.

Ingeniera en construcción, docente e investigadora de esta casa de estudios, López atraviesa la experiencia de los últimos días en el ejercicio de la carrera a la que dedicó buena parte de su vida.

De eso, claro, se habla en este diálogo y de las ganas de hacer, estudiar y en particular, compartir, caminos y aprendizajes, donde la curiosidad fue guía.

-¿Cómo fue tu recorrido profesional?

Me egresé de ingeniería en construcción acá en la UTN, pero no de esta sede, porque no estaba, sino que cursábamos en la escuela Del Centenario. Como antes la carrera era de seis años, hacia el final vine a cursar a este edificio que tenía algunos laboratorios. En realidad puedo decir que nunca me fui de la facultad porque después de graduarme empecé a trabajar en pasantías, en becas o colaborando en investigaciones hasta 1993. Ahí fue cuando me involucré en un proyecto que dirigía el ingeniero, Carlos Budasoff y él fue uno de los que me sembró esa semillita de la investigación. Ese interés en estudiar lo tengo desde que tengo nariz, pero el profundizar más es en parte por influencia de algunas personas como él.

INVESTIGADORA.

Patricia vivió toda su vida en Paraná, volcando sus esfuerzos laborales entre la UTN y la Municipalidad. Tiene dos hijos, hacia los que se siente agradecida porque cuenta, “tuvieron que bancarse todas mis tardes fuera de casa, porque la Facultad me atrapó”.

-¿Cómo continuó tu carrera de investigadora?

En el 99, después de siete años como docente, formamos el primer grupo de investigación formal y empecé la carrera categorizada como tal. Lo que pasa es que inevitablemente te tiene que gustar, requiere mucho tiempo extra que no es remunerado. Recién a partir del 2007 me pagaron por hacerlo, es decir que lo hice ad honorem por ocho años. Y seguí hasta ahora, que me estoy por jubilar, pero la idea es seguir haciéndolo gratis.

-¿Qué te motivaba?

-Pienso que la universidad es pública y nosotros pudimos estudiar gracias a eso, hay que defenderla, defender el nivel, porque sino muchos chicos no podrían estudiar. Yo lo veo como una devolución, en parte, hacia todos, porque la universidad pública la paga el Estado, la gente. Investigar fue una devolución que hice a la universidad pública.

Patricia dicta las cátedras Ingeniería civil I, Tecnología de los materiales y Tecnología del hormigón, de los primeros tres años de Ingeniería Civil. Además, desde que egresó practicó la profesión  considera “que el docente para poder enseñar las materias específicas tiene que tener experiencia”.

-¿Qué temas has investigado?

-La línea del plástico, del hormigón reciclado, y ahora a lo último me pidieron que dirija un proyecto que no tenía pensado y trata la temática de tormentas de diseño para cuencas extensas en Entre Ríos. Les dije que sí, porque me gustó. También porque trabajé en la Municipalidad de Paraná ocho años en estudios de desagüe de la ciudad y por eso hice muchos cursos relacionados. La única forma de funcionar como profesional es ponerte a estudiar todos los temas que abordás a medida que vas avanzando en la carrera.

 

-¿Cuáles son las experiencias laborales que más disfrutaste?

-En el ámbito académico siempre fue un disfrute. Nunca tuve una mala experiencia con los alumnos. Creo que es una ida y vuelta, porque ellos notan que yo quiero que aprendan y que se reciban. También destaco mi relación con los colegas, con los que siempre tuve cercanía, desde el Departamento de Civil. Cuando era alumna, representé a los alumnos; cuando me gradué, representé a los graduados; y después representé a los docentes. Ahora estoy en el Consejo Directivo de la Facultad porque la política universitaria me encanta, ahí ves como podes aportar para que todo funcione mejor.

-¿Qué le dirías a un chico o una chica que está iniciando su carrera en la ingeniería?

-Que es apasionante, hermosa. Con el tiempo me di cuenta que me aburre lo monótono, y en ingeniería nada es monótono. Cada proyecto tiene su particularidad, y eso hace que siempre tengas que estudiar, leer, informarte de cosas nuevas. También les diría que al recibirse tienen que ser todo terreno: si vas a ser proyectista, calculista, representante técnico de una empresa, constructor, docente o investigador. Hay muchos ámbitos para desarrollarse. Les aconsejo no encasillarse, porque puede llegar un momento en el que algo no funcione y con el título podes hacer muchas otras cosas.

-¿Cómo ves la situación de la investigación en la Facultad?

-Acá, muy bien, mejor que años anteriores. A pesar de la situación del país creo que los que están investigando, que son personas como yo, van a seguir haciéndolo. Al decir ‘como yo’ me refiero a tener esa semillita de querer profundizar, sino es imposible. Lleva mucho tiempo, no cerras la puerta de la oficina y listo. Estás continuamente pensando en qué podes leer o buscar.

-¿Hay algún sueño profesional que tengas pendiente?

-Realmente estoy muy contenta con todo lo que hice. Para mi cumpleaños pasado tuve una sorpresa, una alegría, una emoción inmensa. Mis alumnos de tercero aparecieron con una torta en el recreo después de la clase. Y para mí ese fue el mejor regalo que me pudieron haber hecho antes de jubilarme.

Por Elizabeth Maier