Klimovsky: “Hice de la facultad mi vida y estoy agradecido”

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Desde que comenzó a estudiar supo que se dedicaría a la docencia. Casi treinta años después, rememora sus primeras experiencias en la UTN Paraná, en la misma ciudad que lo vio crecer, formarse y de donde nunca quiso irse. La pasión por la matemática y la investigación hilan su carrera de ingeniería electrónica y su doctorado en Ingeniería Química.

Desde presidente del Centro de estudiantes a profesor de tres cátedras, Klimovsky parece conocer cada esquina de la casa de estudios. Los alumnos le han señalado que se extiende demasiado con anécdotas y fechas, entonces espera el horario de la entrevista punteando en su cuaderno un esquema con los relatos que quiere contar. Con la combinación entre formalidad y cordialidad que lo caracterizan, narra su historia.

-¿Cómo enseñás la matemática?

-Mi idea siempre es salir un poco de lo que dice el texto, no me gusta reproducirlo únicamente. Estoy permanentemente buscando darle una interpretación, investigar de qué manera se pueden aplicar las herramientas.

-¿Qué enseñas?

-Desde el 93 dicto “Análisis de señales y sistemas”, que es matemática aplicada a la ingeniería electrónica. En el 97 empecé en “Sistema de comunicaciones”. Y hace tres años, “Procesamiento digital de imagen”, que es optativa de sexto. Desde que comencé me di cuenta que me gustaba muchísimo la docencia y también la investigación. Y me he dedicado a esto intensamente.

 

No quería irse de Paraná, pero sí seguir profundizando en el estudio. En el 98 se anotó para hacer un doctorado en la UNL en Santa Fe. Su tesis se enfocó en modelados de celdas solares. “Hay cosas que son comunes y otras que no, entre la química y la electrónica. Por eso tuve que tomar cursos de temas de física, por ejemplo, que no había visto en la carrera de grado. Fue un esfuerzo grande”.

-¿Cómo fueron tus primeros años en la UTN?

-Comencé a estudiar en 1990 y egresé seis años después. Siempre estuve activo en la universidad, desde el centro de estudiantes, hasta en algunas comisiones, en Extensión y también en Gestión. Yo hice de la Facultad mi vida. Y estoy agradecido.

-¿Qué tipo de investigaciones realizás?

-Investigación básica, por ejemplo desarrollar nuevos instrumentos o teorías que explican determinadas cosas. Tengo esa preferencia, tal vez por la influencia familiar: mi papá estudió matemática, mi tío fue un gran epistemólogo, y además mi abuela y mi mamá siempre me incentivaron a estudiar. También tuve el privilegio de trabajar con un docente qué me marcó mucho y fue una guía: Juan Carlos Canavelli.

-¿Siempre tuviste vocación para lo teórico?

-Cuando ingresé a la Facultad vine con la intención de hacer cosas más prácticas. Pero desde el mismo curso introductorio cambié por completo mi visión. Vi temas de matemática que me interesaron muchísimo. Suelo contar una anécdota para ilustrarlo. Yo tenía un escritorio lleno de aparatos cuando empecé la universidad, cosas que me gustaban desarmar y analizar. Al poco tiempo de cursada, agarré una bolsa, guardé todas las cosas, y, en su lugar, puse los libros.

Klimovsky se plantea, como meta, aumentar la categoría de docente investigador y consolidar lo logrado hasta la actualidad. De todos modos, explica que lo ideal es que los alumnos se involucren, “son los que tienen el potencial”. Aunque según el profesor es difícil entusiasmar a los estudiantes avanzados porque “no hay recursos económicos para convidarlos a quedarse”.

-¿Cómo ves la apertura de la UNT con respecto al conocimiento que se genera?

-Creo que se está promoviendo cada vez más la extensión. Nosotros tenemos el deber de vincularnos con empresas, con instituciones del arte y de la cultura para fomentar la investigación y, en consecuencia, la relación con la sociedad. Eso por un lado. Pero desde otro punto de vista, veo que en espacios académicos como congresos y encuentros, la Facultad se da a conocer en gran manera. Es un tema que genera ilusión y desazón al mismo tiempo.

-¿Por qué la desazón?

-Porque aunque sea nuestra responsabilidad publicar el conocimiento, frecuentemente los temas son muy específicos. Cuando realizaba el Doctorado me enfrenté a la disyuntiva de saber que la computadora, internet y todos los recursos me lo pagaba el Estado pero, dada la especificidad, yo no podía compartir con muchos lo que estaba aprendiendo.

-¿Cuál es tu legado hacia esta casa de estudios?

-Reconocer la equivocación, porque así funciona la ciencia: haciendo conjeturas y refutaciones. Uno no tiene la verdad comprada. Además, que los alumnos y colegas aprendan el deber de ser honestos y conocer las limitaciones que uno tiene. Esforzarse, perseverar y pelearla.

En todas las instancias educativas se formó en instituciones públicas. De allí deviene su sentido de responsabilidad hacia lo que hace. “Yo nunca pagué por el estudio, al contrario, me pagaron para estudiar ¿Cómo no le voy a querer devolver eso a la Facultad?”.

Por Elizabeth Maier