Iván Alvarenque es responsable de la Subsecretaría de TIC de UTN Paraná, un área de fuerte incidencia en la actividad cotidiana de la facultad y transversal a todas las secretarías de la gestión, dependencias administrativas y académicas. Alvarenque soñó ser ingeniero por admiración a un pariente querido, se recibió en esta casa de estudios y durante 17 años trabajó en el sector privado recorriendo todo el país. Volvió a la Facultad en la primera gestión de Alejandro Carrere y hoy plantea los desafíos que tiene por delante.
“Empecé a estudiar Ingeniería por dos motivaciones fundamentales: de chico me fascinaba la manera de laburar y andar de un tío, que yo sabía que era ingeniero. Y el otro motivo, luego de que me recibí de Perito Mercantil, era elegir una carrera universitaria que me gustara y se pudiera estudiar acá en Paraná y así poder seguir practicando el deporte que hasta el día de hoy me apasiona: hockey sobre patines”.
“Los años que transcurrí en UTN Paraná como estudiante fueron de los mejores de mi vida. De esa época conservo relaciones personales que se mantienen hasta hoy. Esas sensaciones son el origen de una idea que permaneció inalterable los 17 años que trabajé en empresas privadas: volver a la facultad y eso se dio gracias a la convocatoria de Alejandro”.
“Durante mi carrera profesional viví en lugares tan disímiles como Ecuador, Comodoro Rivadavia, Federación o Santo Tomé. Pero al mismo tiempo, a raíz del trabajo en mi especialidad, en ingeniería y comunicaciones, recorrí prácticamente todo el país. El empleo en el sector privado y particularmente en telecomunicaciones, me dio una noción muy clara: no importa cuánto tiempo demanda, el trabajo se tiene que hacer y terminar. Hablo de una tenacidad necesaria y un sentido de la responsabilidad que resulta imprescindible”.
“Cuando asumimos la gestión en 2017 había muchas necesidades por resolver. Una muy sencilla: se estaba comenzando a necesitar en mayor medida el uso de redes de datos en la facultad, y no había disponibilidad amplia de wifi, aunque se habían dado los primeros pasos. El ancho de banda llegaba a las prestaciones mínimas, con lo que adquirimos los acces points, switches y routers necesarios, para contar hoy día con un servicio diez veces mas veloz. Tampoco teníamos una utilización plena del Office 365 que es un servicio clave para las comunicaciones de la Universidad. Atacamos todos esos frentes para dar respuestas y se adquirieron todos los equipamientos de hardware necesarios para hacerlo, como por ejemplo también un servidor de última tecnología”.
“La pandemia propuso un desafío y estuvimos a la altura de la circunstancia. La facultad tuvo los servicios necesarios porque se había hecho lo que se debía hacer para que el sistema funcione, para que el Campus Virtual resulte efectivo y seguro, para que ante la menor interrupción de energía eléctrica no nos quedáramos fuera de línea. Al mismo tiempo, el área administrativa pudo dar respuestas con el personal trabajando desde sus hogares y eso se logró a través de la tarea que se desarrolla desde un área como la de TIC que resultó vital en la emergencia pero que lo seguirá siendo una vez que la pandemia quede definitivamente atrás”.
“Ya en la transición a la presencialidad montamos aulas híbridas para el dictado de clases con estudiantes en sala y remotos. Se compraron, por disposición inmediata del decano y con fondos propios, cámaras con micrófonos y audio integrado para armar esa arquitectura, junto a PCs, pantallas y proyectores sobre plataformas Zoom y Teams”.
“Ahora tenemos que seguir avanzando y profundizando la tarea, porque debemos ampliar la infraestructura de la red de datos y telefonía para llegar a espacios de la facultad que han quedado más rezagados y a los que todavía no llegamos. Pero lo que avanzamos es mucho: hoy, por ejemplo, contamos con dos laboratorios completos con 30 computadoras de última tecnología, uno para las carreras de grado y otro para la Tecnicatura Universitaria en Programación”.
“Doy clases en la Tecnicatura en Programación, en la escuela media y también tengo hijos que van a la secundaria. En esa comparación, observo todos los días la diferencia entre los chicos y chicas que tienen acceso a un teléfono o computadora y al servicio de internet, con aquellos que no lo tienen. Lo que está en juego es el acceso a la información y también, claro, a la formación. Me duele mucho y soy testigo cotidianamente de las dificultades que sobrevienen a la carencia de las herramientas necesarias para estudiar. Por eso siento que desde nuestra universidad pública, gratuita y de calidad debemos seguir redoblando esfuerzos para sostener y garantizar esos accesos de forma más óptima y ecuánime, con posibilidades ciertas para todos por igual”.







